Palabras de apertura

Dra. Inés Barrios

 Cuando hace alrededor de un mes comencé a imaginar este momento, este día primero, inaugural de otra etapa de la vida, tuve grandes aspiraciones, o una que las resume todas: decir algo en el decir. 

Y también fueron grandes las contradicciones. 

Pensé que se imponía hacer historia, remontarse 20 años en el tiempo, desplegar argumentos que nos situaran en esta realidad: hay una nueva institución – escuela de psicoanálisis, que es en sí misma, continuidad y diferencia. 

Pero la historia, tanto si la escriben los que ganan como los que pierden, tiene una condición de subjetividad en su lectura, lleva la impronta de la sobredeterminación inconciente de quien lee y de quien relata, y esta condición la hace, de alguna manera, intransferible. 

Por otra parte, demasiada referencia al pasado, en lugar de dar luz, seguramente opacaría la ilusión de este nacimiento. 

Decidí entonces homenajear lo porvenir. 

Y compartir con ustedes, que son los promotores y los destinatarios, que a Marcela Villavella, compañera de los sueños más altos, y a mí misma, se nos impuso tomar las riendas de algo a lo que estábamos destinadas sin saberlo del todo. 

Circunstancias históricas precipitaron los acontecimientos. 

Conquistar un lugar en el mundo no se consigue naturalmente, porque en lo humano no hay nada natural, ni mucho menos se consigue fácilmente: 

exige siempre la puesta en juego de un coraje, incluso el ejercicio de una cierta violencia. 

Y así, sin haberlo “planeado”, sin habernos puesto explícitamente de acuerdo, tal vez porque nuestros más sólidos acuerdos nunca fueron explícitos, se gestó en un tiempo récord para lo cronológico 

Après Coup- Sociedad Psicoanalítica- 

Más que produciendo movimientos, dejándonos llevar por el propio movimiento de la función, del lugar en la historia, sin resistencia. 

Après Coup viene a dar cuenta, por su sola escritura, de que la significación de un acontecimiento es otorgada por el suceso que le sigue. 

De que son los actos posteriores los que definen el valor de sus antecedentes. 

Après Coup, porque sólo después sabremos. 

Hubo los tres tiempos lógicos que propone Lacan, en este proceso que nos condujo hasta aquí y desde donde les hablamos: instante de ver, tiempo de comprender, momento de concluir. 

Cierre y apertura, con producción de lo nuevo. 

Es una historia que se escribe sobre otra historia que suponíamos imposible de modificar, aún en sus aspectos más indeseables. Sigmund Freud nos enseñó que un proceso psicoanalítico es una nueva escritura que acontece sobre una escritura anterior, y la transforma. 

Après Coup-Sociedad Psicoanalítica-, es efecto de interpretación. 

Recordemos una frase de Lacan, que en lo personal me ha sostenido y fortalecido: “Del Nombre del Padre cabe prescindir, sólo a condición de haberse servido primero de él”. 

Les doy entonces la bienvenida, les agradezco el gesto de su presencia, que es un verdadero acto de fe, es decir, un acto de amor, y los invito a seguir sosteniendo y trasmitiendo el discurso del psicoanálisis, articulado a la gracia de la poesía, a su potencia revolucionaria.

Para concluir, entonces, traje un poema descubierto hace unos días, que Enrique Molina parece haber escrito para nosotros, para que fuese leído esta intensa mañana de abril. 

Se llama El lugar del principio, y dice así: 

La casa está perdida en un jardín 

o un jardín esconde en su garganta el hogar que 

vivimos, 

lenguaje elemental, 

laberinto de piedra, 

las ramas de los árboles que abrazan 

a ese mundo herido en el costado. 

A veces el jardín respira y deja ver 

esas paredes que alguna vez fueron de luz. 

A veces inventan un mundo sin saber 

que no se entra jamás, 

que hay que permanecer afuera de la Historia. 

La casa está perdida en unos ojos que nunca más veré. 

La casa está perdida en esa misma casa. 

La casa es una pérdida constante 

en cualquier jardín. 

La casa es un jardín perdido 

en el lugar de la memoria.